El 22 de mayo, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la ley One Big Beautiful Bill como parte de la reconciliación presupuestaria, un proceso por el cual el Congreso, cuando está controlado por una trifecta de un solo partido, puede realizar cambios al presupuesto federal con un voto de mayoría simple.
El proyecto de ley, ahora bajo consideración en el Senado, incluye serias amenazas a programas críticos de los que dependen muchas comunidades rurales.
Recortes a Medicaid Dejará a millones de personas sin cobertura médica y provocará el cierre de clínicas y hospitales rurales que atienden al 45% de los afiliados al programa. Los centros de salud rurales operan con márgenes de beneficio muy ajustados y dependen de los reembolsos de Medicaid para mantenerse abiertos. El debilitamiento de Medicaid supondrá una carga financiera aún mayor para los hospitales rurales, que no cuentan con recursos suficientes para cubrir la atención médica de pacientes con seguro insuficiente o sin seguro.
Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) recortado La financiación agrava la inseguridad alimentaria en las zonas rurales, donde vive el 42% de los beneficiarios del SNAP. Estos recortes al SNAP se producen en un momento en que el aumento de los precios de los alimentos sigue siendo una preocupación importante. Reducir las prestaciones implica menos alimentos para las familias y menos ingresos para los supermercados de las pequeñas localidades, que ya operan con márgenes de beneficio ajustados.
Además, Trasladar los costos del SNAP a los estados Esto sobrecargará los presupuestos locales, poniendo en riesgo las escuelas, los servicios de emergencia y la infraestructura rural. De ahora en adelante, los estados serán responsables de cubrir el 75% de los costos administrativos del SNAP, así como una parte de los beneficios, que históricamente han sido financiados por el gobierno federal.
Eliminación de los créditos fiscales para las energías limpias Amenaza la capacidad de las familias para ahorrar en las facturas de energía y socava el crecimiento económico rural. Estos créditos ayudan a los hogares a costear mejoras de ahorro energético y permiten a los gobiernos locales, escuelas y organizaciones comunitarias reducir costos y reinvertir en sus comunidades. Retirar estos incentivos corre el riesgo de perder tanto los ahorros inmediatos como los ingresos a largo plazo para las zonas rurales.
Dado que el futuro del proyecto de ley sigue siendo incierto, ¡es hora de actuar! Contacte a sus senadores para expresar sus preocupaciones y pídales que rechacen un proyecto de ley que amenaza programas esenciales en las comunidades rurales.
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Su aportación es fundamental para comprender claramente las consecuencias reales de las decisiones de financiación que están en manos del Congreso. La acción colectiva puede generar cambios significativos y preservar programas esenciales que apoyan a nuestras comunidades rurales.
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