Haga clic aquí para ver este blog en inglés.
Crecí a 15 minutos de la reserva Santee Sioux, pero culturalmente, no podría haber estado más lejos. Mis abuelos fueron parte de las millas de nativos americanos que, siendo niños, fueron obligados a asistir a internados diseñados por el gobierno estadounidense para destruir nuestra cultura. Y aunque mi sanpa hunkake sobrevivió, el dolor y la pérdida cultural dejaron una herida muy profunda. En casa, se hablaba muy poco de nuestra cultura nativa.
Dos momentos clave en mi vida me llevaron a comprender más profundamente sobre mi propia identidad y la de mi comunidad nativa. Primero, conseguí un trabajo como asistente educativo en la escuela de Santee, donde me convertí en parte del proceso de enseñanza y transmisión de la historia oral y habilidades tradicionales a la siguiente generación. Y luego, inicie una relación con quien ahora es mi esposo, quien creció practicando activamente su cultura Dakota. Desde entonces, nuestros renovados y compartidos vínculos culturales moldearían nuestras vidas y la crianza de nuestros hijos.
Actualmente sirvo a mi comunidad como Asociada de Proyectos para Comunidades Nativas en el Center for Rural Affairs. Les pido su ayuda para que juntos podamos crear momentos de transformación para otras personas. ¿Haría hoy una donación para fortalecer y celebrar el emprendimiento nativo y los esfuerzos de revitalización cultural?
Tu donación apoyará mi trabajo en Santee, donde organizará talleres de negocios culturalmente relevantes para mis vecinos. Invito a instructores nativos que comiencen cada clase explicando el significado histórico detrás del tema, como la confección de chales, una pieza de indumentaria muy apreciada en pow wows y ceremonias. Los instructores enseñan a los participantes el proceso, paso a paso, para crear una pieza única, junto con las habilidades empresariales y de mercadeo que necesitan para convertir ese nuevo conocimiento en una fuente de ingresos.
Una de las jóvenes cuyas vidas puedes enriquecer con tu donación hoy es Karyss, de 10 años, que asiste a los talleres del Centro con sus dos hermanas y su madre, Roni Starlin. Al igual que yo, Roni no creció inmersa en su cultura, pero tiene la firme convicción de que sus hijas viven una experiencia diferente.
Karyss se inspiró tanto en nuestras clases que decidió emprender su propio negocio, "Pretty Wakage". Creó una falda con cintas y la rifó para recaudar fondos y comprar su propia máquina de coser.
Con nuevas habilidades, confianza y una máquina de coser recién adquirida, Karyss es imparable. Esa es una de mis cosas favoritas de estos talleres: el poder que las personas adquieren al participar. Aprende habilidades transferibles y herramientas para toda la vida. Cuando salen por la puerta, se van con una confianza que nadie les puede quitar.
¿Puedo contar con su apoyo hoy para asegurar que estas oportunidades sigan disponibles para Roni y sus hijas en los años venideros?
Este es un momento especialmente importante para donar. La actual administración presidencial sigue amenazando la financiación de subvenciones federales que apoyan iniciativas comunitarias y culturales. Su contribución garantiza que nuestro confiable servicio a las comunidades rurales pueda continuar sin interrupciones ni reducción de la programación.
Su donación fortalece nuestras relaciones con las Tribus y con nuestros socios comunitarios para que, juntos, hagamos crecer una base de cuidado más profundo cada año.
Gracias por creer en nuestro trabajo y por considerar una donación hoy. Dar en línea en cfra.org/donar.