Por Madeline Faber, ex miembro del personal
Las subvenciones federales suelen ser la base de los servicios bibliotecarios rurales. Sin su biblioteca local, muchas comunidades perderían el acceso a recursos básicos. Sin embargo, recientes medidas federales han puesto en peligro fondos cruciales para bibliotecas públicas y museos.
Tras una orden ejecutiva del presidente Trump, el futuro del Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS) ha sido incierto. El personal fue puesto en licencia administrativa y la tramitación de subvenciones se detuvo.
Las consecuencias son especialmente graves en las zonas rurales. En Nebraska, donde la financiación de las bibliotecas varía según la localidad, el apoyo federal ayuda a cubrir las brechas entre los sistemas financiados por las ciudades y los condados. Sin él, los usuarios rurales podrían enfrentarse a horarios reducidos, aumentos en las tarifas del servicio o incluso la pérdida total del acceso.
En 2024, Nebraska recibió más de $2 millones en fondos del IMLS y Dakota del Sur recibió $1.4 millones, principalmente a través del programa de Subvenciones a los Estados. Estas subvenciones financian todo tipo de necesidades, desde actualizaciones tecnológicas y acceso digital hasta programas de alfabetización temprana, capacitación del personal y servicios de extensión comunitaria. En Dakota del Sur, la congelación de fondos ya ha puesto fin al servicio de mensajería interbiblioteca, obligando a las bibliotecas a recurrir a opciones de envío más costosas. El acceso a las bases de datos y servicios estatales para residentes con discapacidades también está en riesgo.
El IMLS representa una pequeña porción del presupuesto federal —tan solo 75 centavos por estadounidense en 2024—, pero desempeña un papel vital para mantener el acceso a la educación, la tecnología y los servicios comunitarios. En todo el país, las bibliotecas ya han comenzado a reducir su presupuesto. Algunas han perdido el acceso a las plataformas digitales; otras han suspendido proyectos nacionales o eliminado servicios por completo.
Las bibliotecas y los museos son infraestructuras cívicas esenciales. Si no se aborda, la congelación de la financiación federal erosionará los servicios bibliotecarios en todo Estados Unidos, especialmente en comunidades de bajos ingresos, rurales y marginadas. Debilitar la agencia que los apoya amenaza con desmantelar los servicios públicos de los que millones de personas dependen a diario.