Los educadores pueden convertirse en líderes climáticos con pequeños cambios en sus aulas

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Por Kayla Bergman, ex miembro del personal

Reducir su huella de carbono en el aula no tiene por qué ser costoso ni requerir mucho tiempo para los educadores. Al tomar pequeños pasos, como reciclar y reutilizar materiales, los maestros pueden crear un aula climáticamente inteligente que tenga un impacto duradero.  

Para fomentar el reciclaje, los maestros pueden crear contenedores para recolectar empaques de refrigerios y otros materiales. A medida que avanza el año escolar, los maestros también pueden recolectar marcadores secos para reciclarlos y, en lugar de tirarlos, derretir los crayones rotos para formar otros nuevos. 

Otra forma de reducir la huella de carbono en el aula es reemplazar artículos de un solo uso, como toallas de papel, platos y vasos, por otros reutilizables, y usar carpetas de papel en lugar de plástico. 

Los maestros también pueden reemplazar sus marcadores de borrado en seco tradicionales con versiones recargables y, en lugar de usar papel solo una vez, reutilizarlo y luego reciclarlo. Para proyectos, use cartón como alternativa al papel y pegamento húmedo y esponjas en lugar de barras de pegamento. Si está disponible, los maestros también deberían considerar el uso de un salón de clases al aire libre para las lecciones de ciencia y conservación. 

Si bien pueden servir como líderes en el establecimiento de un aula climáticamente inteligente, los maestros también deben involucrar a sus estudiantes para garantizar el éxito. Hágalo divertido, fomente la creatividad y desarrolle un sistema de recompensas por buenos comportamientos de conservación, como reciclar plástico, vidrio y papel, compostar restos de comida y llevar su almuerzo y refrigerios en recipientes de almacenamiento de alimentos reutilizables. Además, se debe alentar a los estudiantes a tomar las lecciones que aprenden en el salón de clases y adoptarlas en casa. 

Al dar estos pequeños pero importantes pasos en las aulas, los educadores no solo pueden convertirse en líderes en la creación de resiliencia frente a nuestro clima cambiante, sino también garantizar que las generaciones futuras aprendan a proteger el medio ambiente.