En los últimos años, Estados Unidos ha diversificado sus fuentes de energía, utilizando una mayor variedad de recursos energéticos distribuidos por todo el país. Estos recursos contribuyen a fortalecer la red eléctrica, a garantizar el suministro de energía durante las interrupciones y a crear nuevos empleos y oportunidades de negocio.
Sin embargo, se avecina un fuerte aumento en la demanda de energía. Según Brattle Group, se estima que para 2035, el consumo anual de electricidad en Estados Unidos aumentará aproximadamente un 53 % con respecto a 2024, mientras que la demanda máxima simultánea crecerá alrededor de un 36 %. Esto implica que la inversión continua en la red eléctrica debe ser una prioridad.
Uno de los mayores desafíos para satisfacer el crecimiento tanto del consumo eléctrico como de la demanda máxima es la falta de la infraestructura de transmisión necesaria para conectar la generación a la red eléctrica. El sistema de transmisión eléctrica en Estados Unidos se diseñó originalmente para conectar las fuentes de generación centralizadas con los lugares donde la demanda de energía era alta.
Un ejemplo notable es el crecimiento de las energías renovables, como la eólica y la solar. Según la Administración de Información Energética, la electricidad producida a partir de recursos renovables superó a la producida por energía nuclear y carbón en 2021 y 2022, respectivamente. El desarrollo de estos recursos renovables no solo ha diversificado la matriz energética del país, sino que también ha generado numerosos beneficios económicos, especialmente en las zonas rurales, donde suelen ubicarse estos proyectos.
Los proyectos eólicos y solares pueden impulsar las economías locales al generar nuevos ingresos fiscales que refuerzan los presupuestos de los condados rurales, proporcionan una fuente adicional de ingresos a los propietarios de tierras y crean empleos durante su desarrollo y operación.
Invertir en el sistema de transmisión es esencial para satisfacer la creciente demanda de electricidad, conectar a los consumidores con fuentes de energía asequibles como las renovables y hacer que el sistema eléctrico sea más resiliente.