Impacto de carbono de las prácticas de conservación: labranza reducida

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Granja y Alimentos
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La labranza reducida implica una menor frecuencia o intensidad de labranza en comparación con los métodos convencionales. En general, la labranza disminuye la salud del suelo y hace que la tierra sea más susceptible a la erosión, la pérdida de nutrientes y la sequía. Hay muchas opciones para reducir la labranza que dan como resultado una mayor captura de carbono y un suelo más saludable.

Labrar un campo requiere equipo pesado para hacer varias pasadas para romper la capa superior del suelo. Este proceso crea una capa inferior compacta de suelo que es más difícil de penetrar para las raíces y el agua, y una capa superior suelta que es susceptible a la erosión del viento y del agua. Al remover la tierra, también se sacan semillas de malas hierbas a la superficie, lo que aumenta, en lugar de disminuir, el crecimiento de malas hierbas. La labranza también elimina la vegetación protectora, lo que lleva a la formación de costras en la capa superior del suelo. Esta formación de costras reduce la cantidad de oxígeno en el suelo, dificulta la absorción de agua, afecta negativamente la germinación de las semillas, aumenta aún más la erosión y hace que el suelo sea más susceptible a la sequía durante las estaciones secas.

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