Los recursos sobre la salud del suelo para el desarrollo solar se proporcionan en la nueva hoja informativa del Centro de Asuntos Rurales

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LYONS, NEBRASKA — A medida que los proyectos de energía solar continúan creciendo en todo Estados Unidos, una hoja informativa del Centro de Asuntos Rurales describe cómo se pueden diseñar nuevos desarrollos para proteger la salud del suelo, reducir la erosión y mantener la productividad agrícola a largo plazo.

La hoja informativa recién publicada, "Salud del Suelo en el Desarrollo Solar", ofrece orientación práctica para promotores, propietarios de terrenos y comunidades que construyen proyectos solares con la conservación del suelo en mente. Destaca estrategias como métodos de construcción de bajo impacto, el establecimiento de vegetación nativa y prácticas solares de doble uso.

“Un desarrollo solar bien diseñado puede proteger la viabilidad a largo plazo de las tierras agrícolas destinadas a instalaciones solares”, afirmó Alex Delworth, asociado sénior de políticas del Centro de Asuntos Rurales. “A medida que se desarrolla más energía solar en entornos agrícolas, es importante promover la salud del suelo para que, al final de la vida útil del proyecto, la tierra pueda volver a la producción agrícola, si así se desea”.

Una recomendación es utilizar prácticas de construcción de bajo impacto que minimicen la alteración del suelo. Esto incluye preservar la capa superficial del suelo, evitar la nivelación y adaptar la altura de las patas de los paneles a las curvas de nivel del terreno. Estos enfoques contrastan con los métodos convencionales, que suelen implicar la remoción de la capa superficial del suelo, la compactación del suelo y la eliminación de la vegetación.

Según la hoja informativa, establecer vegetación nativa debajo y alrededor de los paneles solares también es importante para el control de la erosión. Las plantas nativas perennes de raíces profundas anclan el suelo, mejoran la infiltración de agua y ayudan a minimizar la escorrentía de aguas pluviales. En comparación con el césped o la grava que se utilizan tradicionalmente en los sistemas solares, la vegetación nativa ofrece control de la erosión a largo plazo y ayuda a almacenar carbono en el suelo.

“Cuando se planifican y gestionan cuidadosamente, los proyectos de energía solar pueden minimizar el impacto en la calidad del suelo y garantizar resultados óptimos”, afirmó Delworth.

Además, la hoja informativa aborda el valor de las prácticas de energía solar de doble uso. La ubicación conjunta de paneles solares con la agricultura, como el pastoreo de ganado o el cultivo de cultivos, permite mantener la tierra en uso agrícola, a la vez que preserva y mejora la salud del suelo.

Para leer y descargar una copia de “La salud del suelo en el desarrollo solar”, visite cfra.org/publicaciones.

Crédito de la fotografía: Centro de Polinizadores en Energía