Por Rocío Esparza | Para la versión en español, haz clic aquí.
En el corazón de Grand Island, Nebraska, se encuentra un hogar donde la risa, el aprendizaje y el amor de los niños son la base de un negocio con propósito. Detrás de este espacio se halla María Rosa Delgado Veobides, una mujer que transformó la necesidad en la misión de su vida: cuidar, educar y nutrir a los niños de su comunidad.
María Rosa llegó a Estados Unidos en mayo de 2015, motivada por una poderosa razón: la búsqueda de la libertad y un futuro mejor.
Como muchas historias de emprendedores, la suya no comenzó con un plan de negocios, sino con una necesidad real. Mientras vivía con su hijo en Grand Island, algunos padres le pidieron que cuidara a sus hijos mientras trabajaban.
Sin saber cuánto cobrar ni cómo estructurar un negocio, María Rosa comenzó con lo que tenía: determinación, apoyo familiar y un profundo cariño por los niños.
“Todo empezó así”, dijo María Rosa.
Poco a poco, su nombre comenzó a circular entre las familias de la comunidad, creciendo gracias a la confianza y las recomendaciones.
El verdadero punto de inflexión llegó de forma inesperada. Mientras asistía a clases de inglés en College Park, María Rosa vio un folleto sobre cuidado infantil a domicilio. Ese momento despertó en ella algo más grande: la posibilidad de formalizar su pasión. Anotó el número, llamó y decidió dar el siguiente paso.
Con la guía de mentoras como Carime Ruvalcaba y Alexis Márquez, logró formalizar su negocio. Así nació Estrellitas Childcare LLC, que abrió oficialmente sus puertas en septiembre de 2023.
Actualmente, María Rosa atiende a ocho familias y dirige su guardería con un enfoque que va mucho más allá del cuidado básico. Su trabajo se centra en el desarrollo emocional y cognitivo, la comunicación y el lenguaje, la creatividad y el arte, así como en la seguridad y el bienestar de cada niño.
Su experiencia le ha permitido crear un entorno donde los niños no solo están seguros, sino que también aprenden y crecen.
“Lo más bonito es ver su progreso... verlos crecer y querer volver”, dijo María Rosa.
El impacto de Estrellitas Childcare no se limita al hogar donde opera. Su labor tiene un efecto directo en la comunidad. Gracias a su servicio, los padres pueden trabajar con tranquilidad, los niños reciben atención de calidad en un entorno seguro y se fortalece la confianza dentro de la comunidad.
“La función más importante de mi guardería es que los padres puedan ir a trabajar sabiendo que sus hijos están bien cuidados y reciben cariño”, dijo María Rosa.
Como en cualquier proyecto, el camino no ha sido fácil.
Uno de sus mayores retos ha sido trabajar en colaboración con los padres, procurando que el desarrollo y la disciplina de los niños se refuercen también en casa. Además, se enfrentó a importantes obstáculos como el idioma y la adaptación a un sistema completamente nuevo.
“El idioma supone un gran impacto para quienes no sabemos inglés”, afirmó María Rosa, reconociendo una realidad común entre muchos emprendedores inmigrantes.
A esto se suma el reto de equilibrar múltiples roles: educador, administrador, proveedor y estudiante en constante formación.
Su participación en el Programa Acelerador de Cuidado Infantil marcó un punto de inflexión.
Gracias a este programa, María Rosa fortaleció habilidades clave como la planificación de actividades educativas, la creación de entornos seguros, el apoyo al desarrollo infantil y la comunicación con las familias. Este conocimiento no solo mejoró la calidad de su servicio, sino que también aumentó la confianza de los padres en su trabajo. María Rosa tiene una visión clara: seguir mejorando su espacio para los niños.
María Rosa planea invertir en áreas recreativas más seguras, la construcción de un baño exterior para facilitar el cuidado de los niños durante el tiempo de juego y mejoras en la infraestructura, como pisos y plomería. Cada una de estas mejoras tiene un propósito claro: brindar un ambiente más cómodo, seguro y acogedor para los niños.
Aunque ahora ha formalizado su negocio, María Rosa sigue soñando a lo grande.
Le gustaría expandir su labor, atender a más niños y trabajar junto a su hija, que ya forma parte de este proyecto. Y si alguien le pregunta si recomienda este camino, su respuesta es clara.
"Lo recomendaría sin duda a cualquiera a quien le guste trabajar con niños", dijo María Rosa.
La historia de María Rosa Delgado Veobides es más que una simple iniciativa empresarial. Es un reflejo de resiliencia, comunidad y propósito.
Es la historia de cómo una mujer, con recursos limitados pero un gran corazón, logró crear un espacio donde los niños no solo reciben cuidados, sino que también son verdaderamente valorados.
Y en cada “María, María, quiero ir a tu casa”, hay una confirmación de que su trabajo está dejando huella.