Acceso concedido: opciones, obstáculos y soluciones de banda ancha rural

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Escrito por Molly Malone, Centro de Asuntos Rurales

Junto con el clima, el acceso de banda ancha es un tema seguro para las conversaciones triviales en las comunidades rurales. Es un problema para todos de una forma u otra, ya sea directamente o a través de los nietos que luchan por conectarse a las clases, los empleados que abandonan las reuniones de Zoom o simplemente la incapacidad de buscar una receta en Google. Agudizada por la pandemia del COVID-19, la inequidad provocada por la falta de banda ancha ha abierto los ojos a quienes tienen el preciado bien y el supuesto acceso universal.

La banda ancha es la infraestructura central. Sin ella, las personas no pueden participar plenamente en nuestra economía y sociedad. Si el servicio no está disponible, es inasequible o “sucio” (no confiable, débil, con mucho retraso, etc.), puede afectar la viabilidad de una comunidad. El crecimiento, el desarrollo y la prosperidad requieren cada día más un excelente acceso a Internet. El acceso a la banda ancha ya no es una cuestión de comodidad y entretenimiento, sino de calidad de vida en general.