Una serie de torres y postes unidos con cables y conectados a fuentes de producción de electricidad conforman el sistema de transmisión, que constituye la columna vertebral eléctrica de Estados Unidos. El sistema de transmisión es un componente crucial de nuestra infraestructura que hace posible la vida moderna, desde la calefacción y la refrigeración de los hogares hasta la alimentación de nuestros dispositivos electrónicos. Garantiza un flujo de energía estable y fiable desde donde se produce hasta donde se necesita.
La demanda de electricidad está en aumento. Con el crecimiento significativo de los centros de datos, la electrificación de empresas y vehículos, el resurgimiento de la industria nacional y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, la red eléctrica se encuentra bajo una gran presión para satisfacer las crecientes necesidades energéticas, mantener un servicio fiable y satisfacer la demanda de electricidad a menor precio. Otros desafíos, como los retrasos en la tramitación de permisos y la congestión de la red, obstaculizan la tan necesaria expansión del sistema de transmisión.
Ahora más que nunca, se necesita una red eléctrica más robusta y coordinada que pueda adaptarse a las crecientes necesidades energéticas de Estados Unidos.